jueves, 17 de mayo de 2012



 MANTENIMIENTO DE UNA IMPRESORA.






La impresora es un periférico que resulta a veces imprescindible, disponible desde unos precios bastante bajos y que en realidad no necesita unas atenciones excesivas, pero sí un cierto mantenimiento.


Vamos a ver en qué consiste este mantenimiento:


Los materiales que podemos necesitar son pocos, ya que no es conveniente (ni en muchos casos posible) desmontar demasiado.
Vamos a necesitar los siguientes materiales:


- Una brocha o paletina de unos 3cm.
- Un par de trapos de algodón.
- Un poco de alcohol (el mejor es el alcohol de limpieza o el de quemar).
- Un poco de grasa con base de grafito (la podemos encontrar en tiendas de electrónica).
- Es conveniente un bote de aire comprimido.


En general, y como cualquier cosa, debemos procurar que esté limpia de polvo y demás. Esto es fácil, ya que para ello tan sólo necesitamos una brochita, un trapo y un poco de tiempo y paciencia. Si es mucha la suciedad que se ha acumulado podemos emplear un poco de alcohol (siempre sobre el trapo, nunca directamente, y siempre después de haber eliminado todo el polvo), secándola siempre muy bien.


En casos de suciedad extrema y grasas (como por ejemplo, impresoras de cocina en restaurantes), podemos limpiar el exterior de ésta con un poco de desengrasante (repito, SIEMPRE aplicando este sobre el trapo, NUNCA directamente sobre la impresora), pasando posteriormente un trapo húmedo para terminar secándola muy bien. Esto puede dañan algo las partes de plástico (pérdida de brillo y pérdida de logotipos impresos), pero se trata de eliminar la grasa acumulada, que siempre va a ser más perjudicial. Debemos evitar llegar a estos extremos, ya que la acumulación de este tipo de suciedad puede provocar serias averías.


En cuanto a un mantenimiento un poco mayor, vamos a ver cuál debe ser este, dependiendo del tipo de impresora:



Hay en el mercado unos cartuchos parecidos a los de tinta, pero que contienen un producto especial para la limpieza de los cabezales. Estos cartuchos no suelen ser demasiado caros es son un buen remedio ante cabezales muy sucios u obstruidos, algo que podemos probar antes de llevarla al servicio técnico. 


En general yo siempre aconsejo utilizar tintas originales. Realmente son más caras que las genéricas o recicladas, pero alargan bastante la vida de nuestra impresora y la calidad de impresión es superior. 

Si nos fijamos, veremos que la cabeza de impresión se desplaza sobre una varilla metálica. Debemos evitar que en ésta se acumule suciedad y, sobre todo, que se reseque. Aunque tarda bastante en resecarse si utilizamos la impresora habitualmente, de no utilizarla también se puede resecar e incluso oxidar. Podemos limpiar esta varilla con un trapo seco y a continuación aplicar un poco de grasa con base de grafito (nunca vaselinas). Esta grasa SOLO se debe aplicar si vemos que esta varilla se encuentra muy seca, hasta el punto de impedir el desplazamiento suave del cabezal. 

También debemos vigilar la cinta de desplazamiento del cabezal (es una cinta fina y dentada). En cuanto veamos que empieza a deteriorarse debemos llevarla a cambiar, ya que su rotura puede causar averías más graves. 

 


En todo caso, debemos vigilar y limpiar cualquier mancha de tinta que veamos en el mecanismo de arrastre y/o sujeción del papel o del cabezal. 

Si se trata de una impresora de gama alta puede resultarnos rentable llevarla cada cierto tiempo (dos o tres años) al servicio técnico oficial a que le hagan una revisión y limpieza interna. No suele ser una operación cara y nos va a mantener en orden la impresora durante otros dos o tres años. 

En la bandeja de entrada de papel suele acumularse bastante suciedad, por lo que es conveniente limpiar esta bandeja con una brochita o, mejor, con un poco de aire a presión. 

Impresoras láser: 

Las impresoras láser por lo general requieren menos mantenimiento que otros tipos de impresoras, pero este suele ser más difícil de realizar, por lo que ante fallos graves es preferible llevarlas al servicio técnico. 

Todas las impresoras de deben limpiar apagadas, pero en el caso concreto de la láser no sólo debemos asegurarnos de que están apagadas, sino también desconectadas de la red eléctrica. 

Dada la gran variedad de tipos de impresoras láser que hay en cuanto a la forma de colocación del tóner y de la unidad DUM, vamos a limitarnos a indicar que debemos mantener lo más limpia posible la bandeja de entrada de papel y el resto de superficies. 

Muchos tóner tienen una palanquita de limpieza. Es bueno utilizarla de vez en cuando. En cuanto al resto de los componentes, en este tipo de impresoras yo siempre recomiendo acudir al servicio oficial para su limpieza (dependiendo del uso, puede ser cada dos o tres años). 

Resumen: 

Las impresoras no necesitan unos cuidados especiales, pero tampoco podemos abandonarlas pensando que siempre van a estar ahí, ya que en ese caso lo más probable es que nos fallen precisamente cuando las necesitemos. 
En general debemos evitar llegar a tener que utilizar para su limpieza otra cosa que no sea un trapo seco suave y una brochita o mejor aire a presión, ya que cualquier producto que utilicemos puede dañarlas (como habéis visto, tan sólo indico que debemos utilizar algún producto en casos de suciedad ya incrustada). 

NUNCA debemos aplicar ningún tipo de producto de limpieza ni de aceites en spray, ya que estos sí que pueden dañar seriamente nuestra impresora. 

SOLO debemos aplicar grasas con base de grafito en las varillas guía si estas se encuentran resecas, impidiendo el desplazamiento suave del cabezal de impresión, y siempre en muy pequeñas cantidades. Una vez aplicada ésta, debemos retirar cualquier resto de grasa que se acumule en los extremos de la varilla. 

Los cartuchos genéricos (y sobre todo los recargados) son bastante más baratos, pero también conservan peor nuestra impresora, y muy rara vez ofrecen la misma calidad de impresión.